Desde su estreno a finales del pasado julio, el último sistema operativo de Microsoft ha sido sometido a varias actualizaciones, tres revisiones acumulativas que tratan de paliar errores de seguridad y otros problemas relacionados con la “funcionalidad” de Windows 10.
Sin embargo, y aunque la multinacional sí ha proporcionado información concreta sobre estos primeros (los de seguridad), no ha actuado de la misma manera con los fallos que atañen a los segundos (a las utilidades).




